Historia
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Las Iglesias de Chiloé, manifestación sublime y a la vez base de la Cultura Chilota, han requerido años de iniciativas para su Preservación y Conservación Patrimonial. En respuesta a esto, la Fundación Amigos Iglesias de Chiloé interviene no sólo a través de la restauración, sino que también garantizando la sustentabilidad y perdurabilidad de sus obras en el tiempo, educando para la toma de conciencia y valoración de lo propio desde las comunidades locales.
Durante la década de los ‘70 comenzaron a ser declaradas Monumentos Nacionales algunas de las iglesias de la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera, repartidas en todo el archipiélago de Chiloé.
Las iglesias misionales de Chiloé alcanzaban a mediados del siglo XVII a 40 construcciones; a fines del siglo XVIII ya sumaban cerca de 80 iglesias, y un siglo más tarde se registraban más de 150. Durante las últimas décadas se han contabilizado sólo 60 iglesias de la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera, y un gran porcentaje de éstas se encuentra en distintas etapas de deterioro.
Ante la posibilidad de una pérdida del Patrimonio Arquitectónico de estas iglesias, por el inminente paso del tiempo y del escaso apoyo nacional para detener su desaparición, se creó en el año 1976 el Programa de Protección y Desarrollo del Patrimonio Arquitectónico de Chiloé, a través de un convenio establecido entre el Obispado de Ancud y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.
Las primeras acciones del programa fueron orientadas al estudio de las manifestaciones más significativas de la arquitectura chilota, a través del Seminario de Historia de la Arquitectura Chilena de 5º año y el taller “Chiloé”, ofrecidos ambos en dicha universidad, y gracias a los cuales se elaboraron proyectos de restauración, reciclaje, proposiciones de obras nuevas y publicaciones.
Durante los primeros años, los participantes del proyecto trabajaron en conjunto con el Consejo de Monumentos Nacionales, la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, el Colegio de Arquitectos, etc., recibiendo además financiamiento para sus primeros proyectos desde la Presidencia de la República, Comunidad Económica Europea, Agencia Española de Cooperación Internacional, Fundación Andes, Municipios, empresas regionales, nacionales e internacionales, instituciones sociales y culturales, y comités de Capilla.
La permanente asistencia técnica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y de las Direcciones de Obras de las Municipalidades locales, contribuyeron también al inicio de este proyecto.
En el año 1993 el Obispo de la Diócesis de Ancud, Monseñor Juan Luis Ysern de Arce, junto al Arquitecto de la Universidad de Chile Hernán Montecinos Barrientos, plantean consolidar más el trabajo implementado para definir acciones más eficaces orientadas a salvar este patrimonio, dando paso a la constitución de la Fundación Amigos Iglesias de Chiloé.



