Foto de portada Iglesias de Chiloé

Iglesias de Chiloé

Bienvenidos a iglesiasdechiloe.cl, el sitio oficial con toda la información actualizada de las 16 iglesias que viven y acompañan el entorno de este mágico archipiélago.

¿Quieres saber más sobre estas increíbles estructuras que nos acompañan desde hace más de 2 siglos? Te invitamos a seguir leyendo y descubriendo la magia.

Historia de las iglesias de Chiloé

Durante el siglo XVI, los habitantes del archipiélago de Chiloé llevaban un estilo de vida sedentario, basado en una economía de explotación agropecuaria y pesca.

Los navegantes españoles habían descubierto el Archipiélago a mediados del siglo XVI, pero la colonización sólo comenzó en 1567, cuando Martín Ruiz de Gamboa fundó las ciudades de Santiago de Castro y Chacao en la Isla Grande de Chiloé.

Los españoles quedaron impresionados por el carácter dócil y receptivo de los indígenas. Se aplicó el sistema universal de la encomienda, que consistía en el pago de tributos a la Corono Española por parte de los indígenas en forma de trabajo prestado a los colonizadores a cambio de comida e instrucción religiosa.

Hubo rebeliones ocasionales por parte de los indígenas. Lo más importante ocurrió en 1712 y su causa fue el duro trato que infligían a los naturales los encomenderos de la época, quienes acusaron a los jesuitas de haber incitado a la rebelión, la cual fue brutalmente reprimida.

Los misioneros habían llegado junto con los primeros colonizadores, y provenían de las ordenes de San Francisco y Nuestra Señora de la Merced. Tras una visita exploratoria en 1608.

La Compañía de Jesús comenzó a enviar a sus miembros para iniciar el proceso de evangelización que configuró las características culturales del Archipiélago y del cual es fruto la construcción de las iglesias que figuran en la presente postulación.

La estrategia jesuítica se concentró en la Misión Circulante. Grupos de jesuitas hacían recorridos anuales durante los meses templados, partiendo del Colegio de la Orden en Castro.

Pasaban algunos días en cada una de las misiones, de acuerdo con su itinerario preestablecido; las misiones habían sido fundadas cerca de la playa para que estos recorridos pudieran hacerse por barco.

Mientras permanecían allí, atendían las necesidades espirituales y materiales de las comunidades. Al comienzo estas misiones no estaban habitadas en forma permanente, pero con el tiempo los jesuitas comenzaron a construir capillas y lugares de alojamiento para los religiosos, construidos por la comunidad local, utilizando los materiales y técnicas de la zona.

Para cuidar la iglesia y su cementerio y atender las necesidades espirituales básicas, los jesuitas nombraron a los laicos elegidos de entre las familias dominantes, llamados fiscales. Esto formaba parte de la tradición jesuítica, que promovía el desarrollo activo de su propia vida social y religiosa por las comunidades indígenas.

A fines del siglo XIX, se habían construido más de cien iglesias, de las cuales cincuenta y sesenta sobreviven hasta nuestros días.

En diciembre del año 2000, la Unesco confirió la calidad de Patrimonio de la Humanidad a catorce iglesias distribuídas en el Archipiélago de Chiloé. Posteriormente, con fecha 27 de junio del 2001, agregó a su lista del Patrimonio Mundial otras dos iglesias postuladas.

Se reconoce así el valor universal excepcional que representan estos monumentos, característicamente construidos en madera y cuya data de fundación se remonta al siglo XVIII.

Las 16 Iglesias que componen la nómina son: Achao, Aldachildo, Caguach, Castro, Chelín, Chonchi, Colo, Dalcahue, Detif, Ichuac, Nercón, Quinchao, Rilán, San Juan, Tenaún y Vilupulli.